-MUCHO MÁS…
La propiedad cuenta con otras nueve albercas, cada una con una atmósfera diferente, además de su bellísima y extensa playa de blanca arena y cristalinas aguas, que invitan a practicar el snorkeling, kayak y paddle board. Para las familias, la llamada Family Zone incorpora espacios de entretenimiento, como el kid’s club y un parque acuático para los pequeños, mientras que los adultos pueden encontrar rincones más tranquilos para descansar y disfrutar del entorno.
Si tu eres de los que también como yo, disfrutan descubrir un hotel a través de la mesa, Hilton Tulum tiene mucho que ofrecernos. Actualmente cuenta con 13 restaurantes y espacios de alimentos y bebidas, con una variedad que recorre diferentes cocinas y estilos.
Entre ellos, se encuentran Vela Norte, un extenso buffet con abundantes opciones de platillos internacionales y mexicanos; La Luce, una afortunada selección de cocina italiana; Maxal Mexican Chop House, con sabores regionales de México; Auma, especializado en cortes de carne, y Noriku, con su fresca propuesta gastronómica de corte asiático.
Se suman espacios más relajados como Azulinda Lobby Bar, Azulinda Café, Seasalt, La Churrería, los bares de las piscinas y el servicio a la habitación, haciendo que prácticamente cualquier momento del día pueda convertirse en una grata experiencia para comer, tomar un cóctel o hacer una pausa.
Con 735 lujosas habitaciones diseñadas con interiorismo contemporáneo, distribuidas en edificios estilo villa de tres niveles, Hilton Tulum fue concebido como un resort de grandes dimensiones
-MARCANDO LA DIFERENCIA
El bienestar es otro de los grandes protagonistas y más allá de las tradicionales sesiones de yoga o meditación, el resort nos permite complementar la estancia con una visita al vecino Conrad Spa Tulum, al que tienen acceso exclusivo los huéspedes de Hilton Tulum. Este cuenta con 16 salas de tratamientos corporales inspirados en botánicos mexicanos y faciales que combinan tecnología avanzada con ingredientes naturales. Adicionalmente, el spa cuenta con cuatro suites para parejas, un circuito de hidroterapia, sauna, vapor, duchas de sensación, plunge pools, salón de belleza y áreas de relajación, ideales para consentirnos y recuperar energía.
Pero quizá lo que realmente distingue la experiencia es la cantidad de actividades que nos permiten salir de la rutina. Desde talleres de pintura de alebrijes, cerámica o joyería, hasta clases de coctelería con ingredientes regionales y decoración de sombreros. La idea es que el huésped no solamente observe la cultura de Tulum, sino que pueda acercarse a ella en una escala más participativa.